¿Cómo puedo prevenir las alergias?

La alergia es una reacción del sistema inmunitario hacia algo a lo que somos sensibles como son los ácaros, el moho, pólenes, plantas o el epitelio de animales como del perro y el gato. De igual manera existen alergias causadas por ingesta de ciertos alimentos como son los frutos secos, los productos lácteos, huevos, mariscos y el pescado. La administración de ciertos medicamentos y el contacto cutáneo directo con substancias químicas, detergentes, jabones, plantas o látex, podrían generar reacciones cutáneas asociadas a alergia.

Las alergias son el resultado de complejas interacciones entre la predisposición genética y factores ambientales. Es importante identificarlas a tiempo y actualmente hay formas de prevenirlas.

Para que se desarrolle un proceso alérgico se deben de dar dos fases:

1- Primera fase de sensibilización

En los individuos alérgicos, se produce un aumento de inmunoglobulinas tipo IgE características de un determinado alérgeno cuando el alérgeno entra en contacto por primera vez con el organismo (después de ser inhalado o ingerido). Las IgE pasan rápidamente a la sangre y se unen a unas células llamadas mastocitos, los mismos que se encuentran en la piel y mucosas, y contienen mediadores inflamatorios.

En este primer contacto con el alérgeno el individuo no sufre síntomas alérgicos ya que se está sensibilizando frente a dicho alérgeno. Será en el segundo contacto cuando se produzcan.

2- Una fase de reacción alérgica

Cuando el individuo ya está sensibilizado, entra en contacto de nuevo con el alérgeno a través de las mucosas o de la piel. El alérgeno interacciona con la IgE fijada a los mastocitos sensibilizados produciéndose la degranulación o ruptura de la célula y la consiguiente liberación de histamina y mediadores inflamatorios responsables de los síntomas de la alergia como pueden ser rinitis, asma o urticaria, entre otras.

¿Cómo puedo prevenirla?

1. El período de lactancia

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses y de ahí la introducción de alimentos apropiados para la edad combinados con la lactancia hasta los 2 años o más. La leche materna puede prevenir alergias o la aparición prematura de estas. Las proteínas que contiene la leche materna tienen proteínas -entre otros nutrientes- que el cuerpo del bebé tolera mejor y no percibe como amenaza.

Si por cualquier causa no se puede dar leche materna existe leche de fórmula especial enfocada en cada grupo etario.
Si tu bebé tiene el riesgo alto de padecer alergia, consulta con tu pediatra para asegurarte un buen diagnóstico y la referencia del paciente a la especialidad.

2. Control ambiental

Debe ser el primer pilar del tratamiento, especialmente en situaciones en que el alérgeno puede ser evitado: alimentos y medicamentos. Hay que tener en cuenta que alimentos o medicamentos de la misma familia o similar estructura química, pueden producir síntomas y también deben evitarse. Los alérgenos inhalados (ácaros, pólenes, hongos, epitelios de animales) son más difíciles de evitar y requieren medidas específicas para cada uno de ellos.

El consumo de antihistamínicos de forma crónica es insuficiente si seguimos expuestos a los factores que desencadenan las alergias. De nada sirve medicarnos si somos alérgicos por ejemplo al epitelio o pelo de perro o gato y convivimos con ellos en casa o si somos alérgicos al polvo y nos exponemos a sitios muy sucios.

3. Alimentación correcta

Una dieta variada y bien introducida según la etapa de crecimiento específica para la edad del paciente puede reforzar su sistema inmunitario, evitando así la aparición de sensibilizaciones futuras por consumo de alimentos sintéticos y procesados.
Consume alimentación sana y equilibrada basada en las fuentes que nos dan energía y bienestar. Realiza ejercicios físicos habitualmente, no fumes y controla tu nivel de estrés.

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